Te damos algunos ejemplos de dónde encontrarlos.
Tal y como hemos comentado anteriormente, los alimentos funcionales forman parte del bienestar, en el que también se incluye una dieta equilibrada y la actividad física. Deberíamos consumir una amplia variedad de alimentos, que incluyeran aquellos con alguna característica funcional.
Los componentes que hacen que un alimento sea funcional han estado siempre presentes en la naturaleza, pero ha sido en las últimas décadas cuando los investigadores han empezado a identificarlos de forma aislada y a determinar los beneficios concretos que éstos proporcionan a nuestro organismo.
Es necesaria una buena investigación científica para confirmar los beneficios de cualquier alimento o componente específico. Para que los alimentos funcionales proporcionen sus beneficios potenciales en la salud, los consumidores tienen que tener una comprensión clara y un alto nivel de confianza en los criterios científicos que se utilizan para documentar los efectos que se afirma tienen sobre la salud.
Podemos aprovechar los alimentos que por sí solos contienen estas sustancias beneficiosas, esto es, alimentos naturales sin necesidad de recurrir siempre a los alimentos enriquecidos o modificados que se engloban en el concepto de alimento funcional.
En la tabla que adjuntamos, se especifican algunos ejemplos de componentes potencialmente funcionales, en qué alimentos se encuentran y su beneficio potencial.




