Algunos nutrientes aparecen o generan menciones especiales en los etiquetados. Por ello ampliaremos su explicación:
Colesterol
Aun cuando se forma de manera natural en el cuerpo, se puede ingerir a través de alimentos de origen animal como huevos, vísceras, mariscos y carne. Se divide en:
- LDL (colesterol “malo”): transporta el colesterol del hígado al resto del cuerpo, por lo que contribuye a la acumulación de colesterol en las paredes arteriales, aumentando el riesgo de enfermedad cardiovascular.
- HDL (colesterol “bueno”): transporta el colesterol del cuerpo al hígado, evacuándolo y contribuyendo a la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Ácidos grasos saturados
Contribuyen a aumentar los niveles de LDL (comúnmente denominado colesterol “malo”). Se encuentran en alimentos de origen animal como la mantequilla, el queso, la carne grasosa o en aceites o grasas vegetales como el de palma o el de coco.
Ácidos grasos Mono/Poliinsaturados
Contribuyen a disminuir el nivel de colesterol en la sangre, aun cuando se debe limitar su consumo puesto que son altamente calóricos. Algunos ejemplos son el aceite de oliva (monoinsaturado) o el omega-6 (poliinsaturado), presente en alimentos como las nueces.
Ácidos grasos omega-3
Forman parte de los ácidos grasos denominados “saludables” (poliinsaturados) con efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular. Los más conocidos son el DHA y el EPA que se encuentran presentes en pescados como el salmón, el atún o la caballa y en algas marinas. El resto de ácidos grasos omega-3 son de origen vegetal.
Ácidos Grasos Trans
También conocidos como grasas hidrogenadas, son ácidos grasos que se forman al solidificar aceites por obtener margarinas o bases para freír a nivel industrial. Pueden elevar los niveles de LDL y disminuir los niveles de HDL, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Calcio y Vitamina D
El calcio, presente en alimentos como la leche, las almendras o las sardinas, es un elemento fundamental para el correcto desarrollo del sistema óseo y la prevención de enfermedades como la osteoporosis. Para su correcta asimilación es necesaria la presencia de Vitamina D, por lo que han de estar presentes o adicionarse conjuntamente.
Antioxidantes
El oxígeno contribuye a la oxidación y al envejecimiento celular. Para paliar sus efectos, el cuerpo posee mecanismos de defensa propios, a los que puede contribuir el consumo de compuestos antioxidantes como la Vitamina E, la Vitamina C o la Vitamina A (carotenoides). Estos compuestos se encuentran de forma natural en hortalizas, fruta y verdura, pero también se añaden en algunos alimentos.
Sodio
Puede formar parte de los alimentos como conservador o como constituyente esencial de ingredientes para dar sabor (sal o glutamato monosódico). Debido a su función en el organismo una ingesta elevada puede generar problemas de hipertensión y se recomienda que las personas hipertenseas limiten su consumo.





