Salud en Caprabo
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Este mes

La Dieta Mediterránea



Decálogo de la Dieta Mediterránea

El modelo alimentario mediterráneo se puede resumir en las características siguientes:

1. Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición.
2. Consumir alimentos vegetales en abundancia. Se recomienda un consumo de más de 3 raciones al día de fruta, más de 2 raciones al día de verdura y hortalizas, un puñado de frutos secos al día y 2-4 raciones de legumbres a la semana.
3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria. Se debe elegir los integrales por un mayor contenido en fibra.
4. Los alimentos poco procesados, frescos y locales, son los más adecuados. Además, suelen ser de mejor calidad, sabor y precio.
5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogur y quesos.
6. La carne roja se debería consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras recetas.
7. Consumir pescado como mínimo dos veces a la semana y huevos con moderación, unos 3 o 4 a la semana.
8. La fruita fresca debería de ser los postres habituales y, ocasionalmente, dulces, pasteles y postres lácteos.
9. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. El vino se debe beber con moderación y en las comidas.
10. Hacer alguna actividad física cada día (es tan importante como comer adecuadamente) para llegar como mínimo a los 30 minutos de actividad física recomendada al día.

Además de las premisas mediterráneas, se debería  conseguir el equilibrio alimentario; de forma que esta sea variada y contenga las cantidades adecuadas de nutrientes y de energía. Y para un mejor reparto energético de los platos, sería óptimo hacer 4 o 5 comidas al día.

Según la pirámide de la alimentación, en la base de la dieta deberían figurar los alimentos vegetales (fruta, verdura, cereales, aceite de oliva, legumbres y frutos secos) y en la parte superior, a consumir en moderación y de vez en cuando, encontramos los alimentos ricos en azúcares (pasteles, helados, dulces, bebidas azucaradas...), las carnes grasas y embutidos.

El modelo alimentario tradicional de la dieta mediterránea está calificado por los expertos como uno de los más saludables del mundo porque aumenta la esperanza de vida, previene varias enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes Mellitus, y algunos cánceres. Y junto con la actividad física es ideal para la prevención del exceso de peso.

Por diferentes factores que inciden sobre los hábitos de vida, la introducción de nuevos alimentos, incorporación de la mujer al mercado laboral, la reducción de las familias, etc., están produciendo un lento pero constante alejamiento de la cultura mediterránea. Esto comporta la necesidad de adaptar la dieta mediterránea a la sociedad moderna, con objeto de poder seguir beneficiándonos de todo aquello que nos aporta este modelo de alimentación. Por ejemplo, reduciendo la medida de las raciones, y también diferenciando las comidas del día a día de las comidas de los festivos.

En definitiva, la Dieta mediterránea nos aporta un mar de beneficios. Por esta razón y por preservar nuestra cultura, sería necesario que la sociedad mediterránea no desaprovechara el patrón de alimentación que por herencia nos pertenece.

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