Diabetes Mellitus tipo I o juvenil.
Quien la padece es insulinodependiente, presenta niveles de glucosa en sangre inestables y su páncreas produce muy poca insulina o no la produce, debido a una destrucción de la célula beta del páncreas.
Diabetes Mellitus tipo II o del adulto. Quien la padece no es dependiente de la insulina, ya que su páncreas la produce y sus niveles de glucosa son más estables. En estos casos sólo la sobrecarga de glucosa demuestra un aumento de la falta de insulina. Es de desarrollo lento.
Diabetes secundaria. Es debida a defectos genéticos que afectan a la función de la célula beta o a la acción de la insulina. También puede deberse a infecciones o a enfermedades pancreáticas, o endocrinas, o a la administración de determinados fármacos (como en el tratamiento del sida o después de un transplante de órganos).
Diabetes Mellitus gestacional. Solamente se produce durante el periodo de gestación en aquellas mujeres en las que la placenta destruye la insulina endógena.Además, existe una condición que puede preceder a la diabetes. Es la intolerancia a la glucosa, que consiste en una subida de azúcar en la sangre por encima de lo normal tras las comidas.



