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La alimentación tiene un efecto directo sobre los niveles de glucosa en sangre. No existe una “dieta para diabéticos”. Lo importante es saber que cuanto más se entiende de nutrición, más opciones existen para mantener bajo control la diabetes con una alimentación equilibrada y variada. Las tres reglas de oro son: |
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1. Revisar y entender las etiquetas de los alimentos, especialmente de aquellos que dicen ser bajos en azúcar, en grasa o en calorías. A menudo existen opciones más sanas y más sabrosas, con una cantidad de azúcar, calorías y grasa similar o inferior. 2. Conocer la pirámide de los alimentos y utilizarla como una guía para que las comidas sean equilibradas y saludables. En general, hay que intentar evitar los alimentos con un alto contenido en azúcar, sal, harina blanca y grasa. 3. Saber contar los carbohidratos, ya que tienen un gran impacto sobre los niveles de glucosa en sangre. Una dieta demasiado abundante en carbohidratos y grasas puede precipitar la diabetes. Aprender a contarlos es fácil y muy práctico, ya que ajustarse al número de carbohidratos que debe ingerirse en cada comida permite consumir una amplia variedad de alimentos. Un dietista, preferiblemente educador de diabetes, es quien debe determinar estos índices de forma individualizada. |
Las recomendaciones generales para las personas con diabetes incluyen:
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