Salud en Caprabo
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Este mes

La diabetes



Tradicionalmente, la diabetes de tipo II solía aparecer en personas de mediana edad o mayores, pero en los últimos años ha aumentado de forma alarmante el número de casos en todas las edades, incluyendo niños y adolescentes.

La clave está en la “diabesidad”, resultado de la suma de dos términos estrechamente relacionados: diabetes y obesidad.

Quienes sufren diabesidad han nacido con un páncreas sano, que en principio producía insulina en la cantidad adecuada. Pero el exceso de grasa en su cuerpo ha ido aumentando la resistencia a la insulina. Ésta, que antes cumplía bien su papel en el organismo, empieza a producirse en cantidades desorbitadas, los músculos a los que tiene que llevar la glucosa se vuelven resistentes a ella y se produce un aumento del nivel de glucosa en sangre. Es la llamada diabetes de tipo II.

Menos kilos, más ejercicio

La American Diabetes Association (ADA) publica cada año unas recomendaciones clínicas para ayudar al diabético a manejar su enfermedad, basándose en las evidencias más actuales. Recientemente se han hecho públicas las de 2008. En ellas, la ADA asegura que tener sobrepeso y estar inactivo físicamente dificulta el tratamiento de la diabetes y aumenta el riesgo de padecer diabetes de tipo II. Por tanto, la pérdida de peso es muy conveniente para todas aquellas personas obesas o con sobrepeso que tengan diabetes o estén en riesgo de padecerla.

Pero la gran novedad es que las recomendaciones de 2008 reconocen por primera vez que las dietas bajas en carbohidratos pueden ser tan eficaces como las bajas en grasas cuando se trata de reducir peso. Eso sí, cuando se sigue una dieta baja en carbohidratos y rica en proteínas, hay que prestar especial atención a la salud renal y al perfil de lípidos, es decir, de grasas en sangre, incluyendo el colesterol y los triglicéridos.
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